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ás del 40% de los
jóvenes que cursan los primeros semestres en las
universidades, exponen que escogieron mal la
carrera; de ellos el 15% aproximadamente
desertan al final del primer año. Según los
expertos, los factores ligados a este hecho,
están relacionados directamente con el proceso
que debió preceder el inicio de la universidad,
y que por múltiples razones, no se llevó a cabo
con la sistematicidad necesaria, ni la
experticia y el tiempo esperados para obtener
éxito al reducir la deserción e insatisfacción
personal que redunda en la profesional:...........<>aer
La
Orientación Vocacional. La Orientación
Vocacional, aunque no es un concepto unívoco,
puede ser entendida como el proceso de ayuda en
la elección de una profesión, la preparación
para ella, el acceso al ejercicio de la misma y
la evolución y progreso posterior. La
Orientación Vocacional pretende ayudar a que la
persona elabore un concepto adecuado de sí mismo
y de su papel en el trabajo. No es un proceso
puntual, sino continuo en el tiempo, que
persigue como objetivo el desarrollo de la
persona. Bajo esta perspectiva, la Orientación
Vocacional es un proceso complejo y continuo,
que tiene como objetivo despertar intereses
vocacionales a través del conocimiento de sí
mismo, ajustar dichos intereses a la competencia
laboral del sujeto y evaluarlas en relación a
las necesidades del mercado de trabajo, es
decir, ubicarse luego en el contexto
social-laboral............<>aer
Si esta
exposición conceptual no es suficiente para ver
la relación directa entre la Orientación
Vocacional y la Inteligencia Emocional, es
porque hemos perdido el camino original,
esperando que poco pero de calidad, fuese
suficiente para que nuestros adolescentes
alcanzasen la meta: ser profesionales
satisfechos y exitosos. Sin embargo, debemos
acercarnos más a nuestra realidad ¿en verdad a
los adolescentes les interesa verse inmersos en
un programa vocacional? Investigaciones
recientes en el área concluyen que a pesar del
proceso de Orientación Vocacional, la elección
vocacional definitiva depende, básicamente, de
los siguientes elementos: que la carrera sea
socialmente aceptable; que sea económicamente
rentable; que, además, sea fácil y rápido el
ingreso al campo laboral, sin tener en cuenta la
vocación; y, que si se relaciona con las
materias más fáciles o las que más le gustaron
en bachillerato, mejor. Entonces, algo está
sucediendo que se escapa de nuestras buenas
intenciones ¿Estamos dejando al margen la
formación personal como parte esencial de la
orientación vocacional? O ¿estamos actuando como
si se tratase de dos procesos diferentes y
paralelos?. El trabajo individual para el
autoconocimiento, es la fuente inagotable de
recursos para la superación, personal, familiar,
académica y, por supuesto profesional. El
adolescente tiene que conocer sus intereses, sus
aptitudes, las expectativas que tiene frente al
futuro, sus temores, sus angustias; este
conocimiento permite definir con mayor claridad
quién soy y quién quiero ser. Sin este primer
trabajo individual, la segunda instancia del
proceso cae en saco roto: las oportunidades que
le presenta la educación superior y el
conocimiento de la realidad laboral y el medio
en el que está inmerso............<>aer
Generalmente,
esta segunda instancia es a la que mayor peso se
le da durante el proceso puntual de Orientación
Vocacional, sin tomar en consideración que su
éxito depende del autoconocimiento y madurez
emocional del adolescente en cuestión. No
obstante, los números indican que son pocos los
profesionales de la orientación, que tienen la
posibilidad real de abarcar la totalidad del
proceso, en especial cuando es tratado como algo
puntual durante el Ciclo Diversificado. De allí
la necesidad de recurrir a otras tendencias,
tecnologías, estrategias, metodologías,
propuestas, que nos permitan acercarnos más al
deber ser de la Orientación Vocacional,
incorporando en nuestro quehacer la Inteligencia
Emocional como arte y parte del proceso para la
elección de una carrera. El filósofo Pascal
escribió en cierta ocasión, hace más de 300
años, que "nada es más poderoso que una idea
cuyo tiempo ha llegado". Pues bien, la
Inteligencia Emocional es una idea cuyo tiempo
ha llegado. La publicación del libro de Daniel
Goleman Inteligencia Emocional, se ha convertido
en un gran éxito editorial, en un fenómeno de
masas. Y sin embargo, la obra de Goleman no dice
nada nuevo: básicamente, que la inteligencia
medida tradicionalmente (a través del cociente
intelectual) no se correlaciona con el éxito
profesional. ...........<>aer
Algo ya
comentado por el periodista Walter Lipman en los
años 20 y por David McClelland en su famoso
artículo de 1973, Testing for Competence Rather
than Inteligence. El modelo que nos presenta
Goleman fue propuesto por primera vez en 1990
por Peter Salovey, de la Universidad de Yale, y
John Mayer, de la Universidad de New Hamsphire,
en un libro que no alcanzó tanto éxito como el
de Goleman. Salovey y Mayer consideran que hay
cinco dominios de la inteligencia emocional:
autoconfianza, autocontrol, persistencia,
empatía y dominio de las relaciones. En
Competence at Work, Lyle Spencer, siguiendo la
línea de McClelland, formaba cinco competencias
muy similares en su diccionario: autocontrol,
autoconfianza, orientación al logro, comprensión
interpersonal e impacto e influencia. Y, lo que
es más interesante todavía, las tres que suponen
gestión de uno mismo (Gardner lo llamaría
inteligencia interpersonal), esto es,
autoconfianza, autocontrol y perseverancia,
están ligadas a la motivación por el logro; las
dos restantes, empatía y capacidad de ilusionar
a otros (inteligencia interpersonal, en la
terminología de Gardner), son competencias
ligadas a los motivos de afiliación y poder
social, respectivamente. ¿Acaso no son estas
competencias básicas para una efectiva elección
vocacional? ¿Qué hacemos los orientadores para
promoverlas?...........<>aer
La
Inteligencia Emocional es una forma de
interactuar con un mundo que tiene muy en cuenta
los sentimientos y engloba habilidades como el
control de los impulsos, la autoconciencia, la
motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la
empatía, la agilidad mental, etc. Ellas
configuran rasgos de carácter como la
autodisciplina, la compasión o el altruismo, que
resultan indispensables para una efectiva y
creativa adaptación social. Este concepto es
cada vez más valorado en el mundo entero, con
una marcada influencia en el área laboral. Esta
capacidad de vivir y manejar las emociones se
aprende desde la infancia. Por ello, la familia
es la escuela en la que el niño aprende, para
bien o para mal, a desarrollar su Inteligencia
Emocional. No obstante, los padres no siempre
son conscientes de la trascendencia que reviste
atender, integrar y conducir las emociones
infantiles. Los hijos de familias en que se han
cultivado bien las emociones, son más sociables
y mejores estudiantes, aunque su "otra"
inteligencia, la lógica, no sea brillante. Si
bien es cierto que la familia y la escuela son
fundamentales en el desarrollo de la
Inteligencia Emocional, nunca es tarde para
efectuar correcciones y adquirir nuevas
habilidades en este terreno............<>aer
Nos
jugamos mucho en ello y, por muy adolescentes,
jóvenes o adultos que seamos, siempre podemos
desarrollar un dominio más eficaz de las
emociones. El éxito en la toma de decisiones
depende mucho de la madurez y estabilidad
emocional de quien decide. Con la evolución de
esta disciplina se han identificado varios tipos
de Inteligencia Emocional. La Inteligencia
Intrapersonal, considerada como la capacidad que
tiene el individuo de poder entender e
identificar sus emociones, además de saber cómo
se mueve subjetivamente en torno a ellas. Una
vez que la persona conoce su dimensión
emocional, comienza a tener mejor y mayor
control sobre su vida, lo que redunda en mayor
estabilidad y poder de decisión. La otra
dimensión de funcionamiento emocional es a nivel
Interpersonal. Se refiere a la capacidad que
tiene el individuo de entender las emociones de
las otras personas y actuar de manera cónsona a
ellas............<>aer
El
individuo se convierte en un potenciador de
recursos intelectuales, ya que al poder
controlar su funcionamiento emocional, logra
importantes valores agregados para su desempeño
a nivel de toma de decisiones y resolución de
problemas, entre otras cosas. En este sentido,
los cinco componentes del coeficiente emocional
coinciden con ello, tres son capacidades
relativas a la persona (autoconocimiento,
autocontrol y automotivación) o lo que llamamos
Inteligencia Intrapersonal; y los otros dos,
relativos a las otras personas (conocer las
emociones de los demás y asertividad), que
denominamos Inteligencia Interpersonal. La
autoconciencia, consiste en conocer las propias
emociones. El autocontrol, es la capacidad de
cambiar o frenar emociones para evitar que las
situaciones de la vida sean un problema; y la
automotivación, que es la capacidad individual
de estimularse ante situaciones adversas. Los
dos componentes restantes del coeficiente
emocional que se refieren a la capacidad de
conocer a las otras personas (inteligencia
interpersonal), se relacionan con las destrezas
para intuir la condición emocional de los demás,
las cuales proporcionan capacidades y
habilidades muy útiles a la hora de interactuar
con los demás; y por último, se encuentra la
asertividad, que es la capacidad de ser oportuno
ante las situaciones, bien sea con acciones o
palabras. Finalmente, la última clave del
proceso entra en juego: La toma de decisiones.
...........<>aer
A lo largo de
este planteamiento he identificado los elementos
esenciales del proceso de Orientación
Vocacional: el autoconocimiento, que de ahora en
adelante llamaremos Inteligencia Emocional; la
información vocacional-profesional, la que como
segunda instancia es la que mayor peso tiene en
la Orientación Vocacional practicada
regularmente en bachillerato; y, no menos
importante, la resultante fundamental de las dos
anteriores la toma de decisiones acertada y
satisfactoria. Las decisiones, entendidas como
elección de un curso de acción determinado son
importantes porque de ellas depende el éxito de
una empresa, de una carrera profesional, el
destino de una persona, de un país, etc. Existe
al menos una teoría clásica optimizante en la
toma de decisiones, en la que no ahondaremos
seguros de que el orientador maneja tal
información y buscar ponerla en práctica durante
el proceso de Orientación Vocacional, pero sobre
la cual enumeraremos los pasos naturales con los
cuales estableceremos una relación entre los
tres elementos esenciales de la Orientación
Vocacional ya mencionados. Estos pasos según
Tarter (1998), son:...........<>aer
1)Identificar
el problema, es decir, determinar las
discrepancias entre la situación actual y los
resultados deseados. 2) Diagnosticar el problema
o reunir y analizar la información que explique
la naturaleza del problema. 3) Definir las
alternativas, esto es, desarrollar todas las
soluciones que son potenciales soluciones. 4)
Examinar las consecuencias, ¿Qué pasaría si...?,
anticipar los probables efectos de cada
alternativa. 5) Tomar la decisión. Evaluar y
elegir la mejor alternativa, aquella que
maximice el logro de las metas y los objetivos.
Y, 6) Hacerlo, es decir, ejecutar o poner en
práctica la decisión. De acuerdo con el
planteamiento anterior, los dos primeros pasos
dentro del proceso de toma de decisiones,
involucran necesariamente la primera instancia
del proceso de Orientación Vocacional, o como
hemos convenido en llamarlo, la identificación
de mis potencialidades y debilidades usando la
Inteligencia Emocional como base esencial para
el autoconocimiento............<>aer
El
estimular los cinco elementos del cociente
intelectual emocional, son la clave para
trabajar y entrenar a los alumnos en esta
instancia. Recurrir a las pruebas psicológicas
estandarizadas, puede ser un recurso para ayudar
al alumno a evaluar sus aptitudes y sopesar sus
intereses; todo ello será efectivo, si no
olvidamos recurrir a la reflexión, a la
transferencia de esa información a la situación
real del alumno, poniendo en perspectiva estos
resultados con la información que ya tiene sobre
quién es como persona y qué quiere, en relación
con sí mismo y con quienes lo rodean. ...........<>aer
Las pruebas
psicológicas no son malas en sí mismas, son
inadecuadas en la medida que no hacemos uso
apropiado de los resultados que arrojan. El
tercer paso, o definición de alternativas, se
corresponde con el segundo elemento o segunda
instancia del proceso vocacional: la búsqueda de
alternativas u oportunidades de estudio a nivel
superior. Esta instancia, como sabemos, debe
incluir todo el caudal de información
vocacional-profesional-laboral disponible, y
comenzar a descartar aquellas opciones que por
su naturaleza no compaginen con los resultados
de la primera instancia. El cuarto paso natural
para la toma de decisiones, examinar las
consecuencias, nos pone nuevamente frente al
problema del autoconocimiento, por lo tanto la
Inteligencia Emocional vuelve aquí a tener un
papel preponderante............<>aer
La
confianza en mí y mis potencialidades, el
autocontrol para no tomar decisiones guiadas por
el impulso y la primera impresión; así como la
capacidad de persistir a pesar de no encontrar
respuestas rápidas y apropiadas, son las
competencias que tendré que poner a prueba
durante esta fase del proceso. Este cuarto paso
me lleva en forma gradual al quinto, seleccionar
las mejores alternativas, para luego, en
consecuencia, poner manos a la obra: prepararme
para las pruebas de admisión, revisar y
actualizar documentos, realizar las respectivas
pre-inscripciones, etc. Es decir, afrontar la
realidad y ejecutar las acciones que me permitan
alcanzar el éxito en lo que me propuse. Éxito
que sin duda será el resultado efectivo del
largo camino recorrido. Entre los objetivos que
como Orientador debo plantearme para desarrollar
destrezas emocionales que permitan optimizar la
inteligencia emocional de los alumnos (nótese
que hablo de alumnos, para no circunscribir el
proceso a la adolescencia, pues es ideal
iniciarlo mucho antes), encontramos: ...........<>aer
Incrementar
la Confianza en sí mismo. La sensación de
controlar y dominar el propio cuerpo, la propia
conducta y el propio mundo. La sensación de que
tiene muchas posibilidades de éxito en lo que
emprenda y que los adultos pueden ayudarle en
esa tarea. Incentivar la Curiosidad.
Instigar a seguir en la búsqueda aunque se tenga
mucha información (personal o profesional). La
sensación de que el hecho de descubrir algo es
positivo y placentero. ..........<>aer
Promover
la Intencionalidad. Las cosas no ocurren porque
lo deseamos, ocurren porque hacemos algo para
alcanzarlas. El deseo y la capacidad de lograr
algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad
está ligada a la sensación y a la capacidad de
sentirse competente, de ser eficaz, eficiente y
efectivo. Mejorar el Autocontrol. La
capacidad de modular y controlar las propias
acciones en una forma apropiada a la edad; la
sensación de control interno. Soy dueño de mi
vida. ; Estimular la reflexión a través de la
Relación. La capacidad de relacionarse con los
demás, una capacidad que se basa en el hecho de
comprender y de ser comprendido, será un
elemento útil para confrontar aprendizajes
personales...........<>aer
Desarrollar
la capacidad de comunicar. El deseo y la
capacidad de intercambiar verbalmente ideas,
sentimientos y conceptos con los demás. Esta
capacidad exige la confianza en los demás y el
placer de relacionarse con ellos. Ser empático y
preciso son sus ejes centrales. ..........<>aer
Promover
la Cooperación. La capacidad de armonizar las
propias necesidades con las de los demás en las
actividades grupales. Hacer del hecho vocacional
un problema común, que depende del trabajo en
equipo aunque la decisión final sea individual.
Compartir información, ideas, ofrecer feedback
al comportamiento de otro, puede colocarnos en
una situación de comprensión de la realidad más
favorables, pues incluye más puntos de vista.
Finalmente, en vista que la Inteligencia
Emocional puede cultivarse y que está plenamente
identificada con la Orientación Vocacional, no
olvide tomar en cuenta los siguientes factores
en su trabajo cotidiano con los orientados,
tanto en forma individual como un grupos:
Trabaje la empatía, abrirse a los demás. Observe
y escuche. Fíjese en sus gestos, en su mirada,
en su forma de hablar. Aprenda a sentir lo que
ellos sienten. Cultive el autocontrol, sin
suprimir las emociones...........<>aer
Estimule
la observación y análisis, hasta qué punto esos
sentimientos son eficaces para algo. O si hacen
daño. Ofrezca oportunidades para que analicen
sus tensiones e instintos. Sin reprimirse, ponga
orden y canalícelos. Rebobine. Después de una
discusión o de un día triste, pregúnteles por
qué. Si su reacción fue proporcionada, si
merecía la pena haberse comportado así, ..........<>aer
Busque
oportunidades para reír. La risa y el buen humor
nos hacen más felices. Y, además, parece que
alargan la vida. La pregunta que rompe
paradigmas ¿qué podrían hacer en su escuela, que
si lo hiciera hoy, cambiaría dramáticamente el
proceso de Orientación Vocacional hacia un
proceso asertivo y favorecedor de aprendizajes?
Esta es una pregunta, que cada cual debe
responder, en función de su vivencia y de su
práctica en su institución, nos mueve a la
frontera de nuestro propio paradigma del ser
orientador, qué es lo que actualmente no hago,
que si lo hiciera, mejoraría tremendamente mi
labor; el contestar a esta pregunta, hacerlo de
forma honesta, y escribir el compromiso que como
orientadores tenemos hacia el cambio que la
respuesta suponga, es un ejercicio de
inteligencia emocional y racional; el hacerlo,
un reto, y el caminar en el compromiso, una
realidad posible en beneficio de todos............<>aer
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