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os dos
cuerpos avanzan, después de romper el espejo
intermedio, cada cuerpo reproduce el que está
enfrente, comenzando a sudar como los espejos.
Saben que hay un momento en que los pellizcará
una sombra algo como el rocío, indetenible como
el humo. La respiración desconocida de lo otro,
del cielo que se inclina y parpadea, se rompe
muy despacio esa cáscara de huevo........<>aer
La mano
puesta en el hombro de la mujer. Nace en ellos
otro temblor, el invisible, el intocable, el que
está ahí, grande como la casa, que es otro
cuerpo que contiene y luego se precipita en un
río invisible, intocable. Las piernas tiemblan,
afanosas de llegar a la tierra descifrada, están
ahora en el cuerpo sellado. Comienza apoyándose
enteramente, un cuerpo oscuro que penetra en la
otra luz que se va volviendo oscura y que es
ella ahora la que comienza a penetrar. Lo oscuro
húmedo que desciende en nuestro cuerpo. .......<>aer
Tiemblan como la
llama rodeada de un oscilante cuerpo oscuro. La
penetración en lo oscuro, pero el punto de apoyo
es ligeramente incandescente, después luminoso
como los ojos acabados de nacer, cuando
comienzan su victoriosa aprobación. La mano no
está ya en el otro hombro. Se establece otro
puente que respaldan los cuerpos penetrantes. Ya
los dos cuerpos desaparecen, es la gran nebulosa
oscura que apuntala su aspa de molino. Los dos
cuerpos giran en la rueda de volantes chispas.
Como después de una lenta y larga nadada,
reaparecen los cabellos llenos de tritones........<>aer
Miramos
hacia atrás separando el oleaje Y aparece el
desierto con alfombras y dátiles. Los dos
cuerpos desparecen en un punto que abre su boca.
Lo húmedo , lo blando, la esponja infinitamente
extensiva, responden en la puerta, abrillantada
con ungüentos de potros matinales y luces de
faisanes con los ojos apenas recordados. El
dolmen que regala los dones en la puerta
aceitada, suena silenciosamente su madera vieja.
Los dos cuerpos desaparecen y se unen en el
borde de una nube. La manta, la lechuza marina,
seca el sudor estrellado que los cuerpos exhalan
en la crucifixión. El árbol y el falo no conocen
la resurrección, nacen y decrecen con la media
luna y el incendio del azufre solar. Los dos
cuerpos ceñidos, el rabo del canguro y la
serpiente marina, se enredan y crujen en el
casquete boreal........<>aer
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