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Tan
importante es la ropa para las adolescente que buena parte de su
cotidianidad la invierten en arreglarse.
Un arco iris de colores y una geometría de formas cuyo destino
es doble: el bienestar personal y la conquista. El vestido no es
para ocultar la anatomía en la cual se incrusta el deseo, sino
para resaltarla, para demostrar a los varones o a las mujeres lo
que se posee.
El vestido cubre y descubre el cuerpo erótico de acuerdo a la
imagen del cuerpo y está igualmente destinado a erotizar la
mirada del otro. Este el sentido de la "ropa atrevida". He aquí
testimonios de adolescentes ecuatorianos:
"La ropa que más nos agrada es la ropa apretada, las minis
apretadas y muy altas. Utilizamos las minis muy, muy altas para
atraer a los hombres, y con colores muy vivos, blanco, verde
fosforescente, tomate, colores encendidos".
"Lo que más nos gusta es la ropa atrevida para que los hombres
nos hagan caso. Por ejemplo, viendo las piernas, los hombres nos
molestan (nos lanzan piropos), nosotras les paramos bola y nos
vamos con ellos. Nos gustan los pantalones apretados porque los
hombres dicen: esa está buenota.
Y esos son los piropos que nos encantan. Para nosotras la ropa
tiene mucha importancia, porque cuando una chica está vestida
con la ropa muy ajustada, se le notan más la líneas de su
cuerpo".
Atraer poniendo de manifiesto lo que apenas si oculta, pero
ocultando lo suficiente como para aparezcan tan sólo esas
"líneas" de un cuerpo que produce y moviliza deseos y fantasías.
Porque la sexualidad no es, de suyo erotismo.
En cambio, todo erotismo nace de la sexualidad que deja
entrever en ese botón que se despega, en el cierre que se abre
lo suficiente para dejar que el deseo adivine, cree, coloque lo
que está oculto y también lo que, supuestamente, falta. Esto
impide que el erotismo que se reduzca a la pura sexualidad
animal. (Tenorio R. , et al. "La cultura sexual de los
adolescentes")
La vida
sexual termina con la menopausia?
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